El líder de Podemos, Pablo Iglesias, a su llegada esta mañana al hemiciclo del Congreso de los Ditpuados. EFE
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, a su llegada al hemiciclo para debatir la moción de censura.
Análisis

La moción de censura en un prólogo y nueve claves

En Podemos se preguntan si la mano tendida de Pedro a Pablo es sincera o es una trampa; y en el PSOE, claro está, se preguntan lo mismo

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Jue, 15 Jun 2017

1El partido

La moción de censura de Podemos a Rajoy era un partido cuyo resultado conocíamos de antemano, de ahí que lo importante no sea cuál sería su final sino cuál sería su desarrollo. La impresión general de la grada es que el buen juego desplegado por el perdedor Podemos merecía un resultado mejor y que el ‘catenaccio’ ultradefensivo planteado por el ganador PP no merecía los 170 votos sumados contra su adversario. 

2El negocio

¿Ha sido un buen negocio político para Podemos jugar este bronco pero apasionante partido de la moción de censura? Los operadores del parqué no se ponen de acuerdo, y es lógico porque todavía es demasiado pronto para contestar a esa pregunta. Empezaremos a tener la respuesta solo después de que Pedro Sánchez sea proclamado ‘César imperator’ y entre en acción, pues, mientras no se demuestre lo contrario, lo que es buen negocio electoral para el PSOE es malo para Podemos y viceversa.

3El carácter

Pablo Iglesias tiene un problema de carácter del cual él mismo no es del todo responsable y que consiste en que cuando despliega modestia y humildad, casi todo el mundo piensa que es una pose. Terrible paradoja: el Iglesias duro y soberbio es más creíble que el Iglesias modesto y humilde pero la dureza y la soberbia no ganan elecciones (al menos aquí y al menos por ahora).

4La abstención

“A veces abstenerse no es tan grave”. La frase la dijo el portavoz socialista José Luis Ábalos glosando la abstención que Podemos le negó a Pedro Sánchez en su investidura. Precisamente, la batalla de las primarias del PSOE giró en torno a esa idea, que entonces Ábalos no compartía: los de Susana decían que la abstención ante Rajoy no era tan grave y los del Pedro, entre ellos Ábalos, aseguraban que era gravísima.

5La doctrina

Estaría bien que el PSOE unificara su doctrina sobre el significado de la abstención. Lo deseable es que se quedara con la civilizada versión de Ábalos de que la abstención no es tan grave: una versión que viene a ser una impugnación del perro del hortelano, un equivalente del sabio ‘vive y dejar vivir’, un sano ejercicio de deportividad que nos vendría muy bien a todos practicar. 

6El documento

En el Congreso, Ábalos aludió aunque muy de pasada a un documento interno de Podemos, posterior a las primarias socialistas, donde se explicitaba que la moción no era tanto contra el PP y Rajoy como contra el PSOE y Sánchez. A estas alturas lo relevante no es tanto el documento como el benévolo uso que de él ha hecho el ‘nuevo PSOE’, sugiriendo así que habría un cierto pacto de no agresión entre ambos partidos. Mientras no sea como el célebre pacto de no agresión germano-soviético…

7La mano

En Podemos se preguntan si la mano tendida de Pedro a Pablo es sincera o es una trampa. Y en el PSOE se preguntan lo mismo. Probablemente, esta mano tendida sea lo que en política suelen ser casi todas las manos tendidas: inicialmente sinceras hasta que se convierten en trampas o inicialmente trampas hasta que se convierten en sinceras. Recordemos que, por definición, la sinceridad no es –ni puede ni debe ser– una virtud de la política.

8El flanco I

Volvió a demostrarse en el debate de la moción de censura: el flanco débil de Podemos es Cataluña, entendida esta como epítome de la cuestión territorial. Es su flanco débil hacia dentro –véase Anticapitalistas– y lo es hacia fuera –véanse votantes al sur del Ebro–. El hecho de que los únicos apoyos externos –Compromís no cuenta a estos efectos– obtenidos en la votación del Congreso hayan sido los de ERC y EH Bildu acentúa –hacia dentro y hacia afuera– la fragilidad de ese flanco. Rajoy lo sabe y atacó por ahí. 

9El flanco II

El PSOE también conoce esa debilidad de Podemos en lo territorial, pero no puede atacar mucho por ahí: más allá de la renovación –más bien tímida, más bien retórica– de su vocabulario federal incorporando el término ‘plurinacional’, también para los socialistas Cataluña es su flanco débil. En realidad, todo es más complicado: Cataluña es el flanco débil de España y, sobre todo, es el flanco débil de Cataluña misma.